miércoles, 12 de octubre de 2016

¡El valor de los pequeños gestos!



En su audiencia celebrada el día de hoy, el Papa Francisco nos invita a practicar las obras de misericordia corporales y espirituales, a hacer de ellas, una práctica diaria, especialmente a través de los pequeños gestos. Me ha llamado profundamente la atención, porque casi siempre pienso que las cosas pequeñas no valen mucho para Dios, cuando en realidad es todo lo contrario . El Papa nos explica que sobre estos gestos seremos juzgados; pienso que esto hace posible que todos podamos poner en práctica esos pequeños gestos, que no necesariamente tienen que ver con el dinero.

Hagamos un alto en el camino y veamos la convulsión que nos rodea desde que inicia el día. Al menos en Honduras, desde temprano tenemos asesinatos, asaltos, peleas, insultos, dentro y fuera de las familias. Y creo que esta condición no es exclusiva de nuestro país. Vivimos en un mundo que desconoce las palabras caridad y solidaridad.

Vos y yo podemos hacer la diferencia, con gestos pequeños como los siguientes:

-Un saludo de "buenos días" con una sonrisa sincera.
-Ceder el paso en el tráfico.
-Apoyar al compañero de trabajo en algún pendiente.
-Dar un buen consejo a quien lo necesita.
-Llamar a un amigo que tal vez no vemos desde hace tiempo.
-Prestar ayuda al vecino.
-Escuchar a nuestros adultos mayores. Hacerlos sentir importantes.
-Consolar a los que se sienten tristes.
-Sufrir con paciencia los defectos de otros.

Habrán otras obras de misericordia que implican una inversión más alta de recursos monetarios, como dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo o enterrar a los muertos. Sin embargo, los gestos pequeños, que fácilmente pueden ser repetitivos, nos ayudarán a cambiar el mundo y las realidades de muchas personas.

Si habías pensado que ya nada se puede hacer por tener un mundo mejor, por favor reflexiona, porque no es cierto. Tenemos en nuestras propias manos y voluntades, la capacidad de regalar cosas buenas sin invertir un solo centavo. ¡Hagamos de los gestos pequeños, un hábito en nuestras vidas!