lunes, 21 de octubre de 2013

¡Saber ser agradecidos!





Allí estaba yo, frente a Jesús Sacramentado! Nuevamente en la capilla del Santísimo! Acompañada de muy poca gente, a pesar de las miles de personas  (muchos de ellos fieles católicos) que visitan diariamente la Basílica de San Pedro. Decidí tomarme mi tiempo para rezar, para estar con El en ese momento que siento que el mundo se detiene. He pedido por casi todos, familia, amigos, hermanos de comunidad, compañeros de trabajo; he rezado por cada una de sus peticiones, pero sobre todo he dado infinitas gracias! Gracias por mi vida, por las oportunidades, en especial por esa, por estar justamente allí, viviendo ese momento irrepetible! A la vez le pregunto: Qué ves en mí Señor? Qué puede darte esta pecadora? Por qué no te cansas de mis miserias y debilidades? Y como siempre, la respuesta se resume en su amor infinito, por el cual debo también estar agradecida.

Ahora ya de regreso en Honduras, un poco retrasada con las homilías diarias por falta de Internet y comunicación durante los días de mi peregrinación, me he quedado con algunas palabras del Papa Francisco. En la homilía del domingo 13 de octubre, en donde consagró el mundo a nuestra Señora la Virgen de Fátima, el Papa Francisco nos habló sobre la importancia de ser agradecidos, en alusión a los diez leprosos que fueron sanados por Jesús, pero sólo uno regresó a dar gracias. Añadía el Papa Francisco:

"Si nosotros podemos entender que todo es don de Dios, ¡cuánta felicidad hay en nuestro corazón! Todo es don suyo ¡Él es nuestra fuerza! ¡Decir gracias es tan fácil, y sin embargo tan difícil! ¿Cuántas veces nos decimos gracias en la familia? Es una de las palabras claves de la convivencia. "Permiso", "disculpa", "gracias": si en una familia se dicen estas tres palabras, la familia va adelante. "Permiso", "perdóname", "gracias". ¿Cuántas veces decimos "gracias" en familia? ¿Cuántas veces damos las gracias a quien nos ayuda, se acerca a nosotros, nos acompaña en la vida?" 

Y en verdad, cuánto nos cuesta ser agradecidos! Damos todo por sentado! Creemos merecerlo todo por considerarnos muy buenas personas, o por ser muy preparados y exitosos profesionalmente...pensamos ser los únicos constructores de nuestra vida y proyectos. Muchas veces olvidamos que Dios es nuestra fortaleza. Sin Dios nada es posible!

Pidamos esta gracia, para poder ver todas las bendiciones que el Señor derrama sobre nosotros diariamente: salud, trabajo, techo, sustento, familia, comunidad, amistades, pertenencias, oportunidades, nuevos proyectos, son todos regalos del Señor!


Fotografía de Irina Orellana: Capilla del Santísimo en la Basílica de San Pedro, Roma.

2 comentarios:

Nestor Mora dijo...

Muchas gracias por tenernos presentes en tus oraciones :D

Salvador Pérez Alayón dijo...

Experimentamos la fuerza de la oración y que el Espíritu, a pesar de estar alejados físicamente, sí, estamos unidos en el Señor.

Mientras haya oración y un corazón abierto a la acción del Espíritu Santo, nuestros destinos y almas irán de la mano unidas hacia la Casa del Padre. Fin y meta de nuestro camino.

Un fuerte abrazo en Xto. Jesús y seguimos unidos en la Eucaristía.